Fotógrafo de naturaleza

Iñigo, siendo un niño, disfrutaba de aquellos documentales de Félix Rodríguez de la Fuente que había en casa en formato VHS. Aquella pasión naturalista quedó en Standby hasta que con 24 años, mientras conducía por una carretera secundaria, tuvo que frenar para que una rapaz levantara el vuelo de la carretera. Ese acontecimiento despertó esa pasión y comenzó a querer saber más de esos seres alados.
Hoy en día, está volcado con las rapaces ibéricas y lo que más le gusta es montar sus propios escondites camuflándolos bien con el entorno.